Las meriendas son oportunidades excelentes para proporcionar a los niños los nutrientes que necesitan para crecer y mantenerse activos. Sin embargo, es fácil caer en la trampa de los productos ultraprocesados.
La estructura de una buena merienda
Una merienda nutritiva debería incluir idealmente dos cosas: un carbohidrato complejo (que da energía duradera) y una fuente de proteína o grasa saludable (que proporciona saciedad).
Ideas prácticas y deliciosas
- Manzana con crema de cacahuete: Corta la manzana en rodajas y úntale una fina capa de crema de frutos secos 100% natural.
- Yogur natural con fruta: Evita los yogures de sabores azucarados. Opta por yogur natural y añade tú mismo arándanos, trozos de plátano y un poco de avena.
- Palitos de zanahoria con hummus: Una forma divertida y crujiente de consumir verduras y legumbres.
Involucrar a los niños
Si los niños participan en la preparación de sus meriendas, es mucho más probable que se las coman. Déjales lavar la fruta, mezclar el yogur o untar el hummus. Transformar la alimentación en una actividad divertida es el primer paso hacia hábitos saludables de por vida.
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